Las crisis epilépticas

Son todos aquellos movimientos o sensaciones debidos a una descarga eléctrica cerebral que se produce de forma anómala en el cerebro de una persona, y de la cual no se tiene control de la misma.

Como ejemplo típico se presentan las crisis de movimientos tónicos clónicos generalizados, en las cuales la persona se estira o flexiona de forma sostenida por un breve período de tiempo y posteriormente se sacude de forma violenta, acompañándose de salivación excesiva y pérdida del control de esfínteres.

Aunque este tipo de crisis son las que vienen a la mente de todos cuando hablamos de epilepsia, no son las más frecuentes, existen episodios de sensaciones como el deja vu, que es una sensación de haber vivido lo que está ocurriendo, o de episodios en donde el individuo parece no estar alerta sin presentar mayor movimiento.

Estos últimos tipos de crisis, a pesar de no ser tan espectaculares, generan descargas eléctricas importantes que tienen consecuencias a largo plazo. Las crisis epilépticas duran menos de 3 minutos en un 90% de los casos, en muchas ocasiones no superan el minuto, sin embargo son eventos violentos que ocasionan desgaste en el paciente. Es importante consultar al especialista si existe duda sobre la ocurrencia de estos fenómenos en algún familiar o amigo cercano, es importante además saber que hacer durante un episodio.

A continuación te doy 5 pasos para atender una crisis epiléptica:

1. Recueste a la persona sobre una superficie firme, de donde no pueda caer.

Muchos de los episodios epilépticos inician en forma de sensaciones y luego progresan hasta los movimientos violentos, algunos otros pueden perder el equilibrio y caer estrepitosamente ocasionando traumas en la cabeza. Es por ello que recostarlos sobre una superficie firme permite que el individuo no sufra lesiones traumáticas por el episodio. En ocasiones no existen superficies acolchonadas cerca, por lo tanto puede acostarlo sobre el suelo y utilizar un suéter o camisa como almohada y evitar los golpes de la cabeza sobre el suelo.

2. Coloque al paciente de lado.

Tras una crisis epiléptica o durante la misma pueden existir vómitos que pueden provocar asfixia al paciente. Estos eventos ocurren en momentos en los cuales la persona no está plenamente alerta y no tiene el reflejo de protección de la vía aérea. Es por ello de suma importancia el poder mantenerlo de lado para evitar que el contenido de vomito caiga a la vía aérea del paciente.

3. Evite introducir objetos en la boca del paciente.

Es muy frecuente observar que las personas que atienden a un paciente inmediatamente introducen un objeto dentro de la boca del paciente, desde billeteras, pañuelos o incluso la misma mano. El objetivo de esta práctica es evitar que el paciente se muerda la lengua o que se ahogue con ella. Por favor, NO introduzca objetos en la boca del paciente, esto podría generar más problemas que beneficios. En definitiva la fuerza ejercida por la contracción de la mandíbula no es voluntaria y la apertura forzada de la boca puede resultar en una luxación de mandíbula (algo que no ocurrirá si no intentamos abrirla a la fuerza). El introducir objetos de manera violenta puede hacer que el paciente pierda un diente o que el objeto en mención se rompa, ocasionando fragmentos que pueden causar asfixia. Si el paciente se muerde la lengua, ocasionara una lesión que resolverá en un par de días, sin embargo si ocurre alguno de estos incidentes esto puede tardar semanas u ocasionar la muerte.

4. Evite sujetar las extremidades.

Muchas de las personas que asisten a los pacientes con crisis epilépticas intentan sujetar las manos o las piernas con el fin de evitar los movimientos violentos, la fuerza del individuo durante la crisis no se puede modular y por tanto existe el riesgo de luxaciones articulares (pérdida de contacto de las superficies articulares o dislocación). Este evento ocurre debido a la oposición que ejerce la persona que ayuda al evitar los movimientos del paciente.

5. Comuníquese con el servicio de emergencia.

Es importante que consiga el auxilio de alguien más para comunicarse con el médico de cabecera o trasladar el paciente a un servicio de emergencia y poder establecer que el paciente no corre peligro.

Escrito por:
Dr. Hugo Gálvez, Neurología Pediátrica.

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